Crítica sobre Amor carnal

Amor carnal es una de esas películas que tienes que dejar que maceren un poco en tu memoria antes de hablar realmente sobre ellas. Extraña, con un argumento curioso, lo que está claro es que no es un film hecho para todos los públicos… pero es posible que la disfrutes.

Arlen (Suki Waterhouse) ha sido desterrada a un confín abandonado en el desierto, donde acaban las personas “no aptas para vivir en sociedad”. Es un lugar tan desolado que sólo quedan dos opciones: drogarse o convertirse en comida de caníbales.

Con esta premisa empieza una historia que no sabes por dónde va a tirar. Sus inicios te hacen creer que no es más que un film gore de caníbales, pero acaba desencadenando en una historia mucho más profunda, y más rara.

Lo que más llama la atención no es el mundo en sí, sino el poco uso del diálogo que hace. Esto permite dos cosas: que los actores brillen y que sean los escenarios los que nos cuenten esta peculiar historia.

Escena de la película Amor carnal

La fotografía es sin duda de las mejores cosas de Amor carnal. Esos planos del desierto donde se plasma un ambiente hostil, un lugar que no puedes llamar hogar.

Lo mejor sin duda es la escena donde Arlen está puesta de drogas, donde se plasma muy bien la experiencia extrasensorial que está sintiendo la protagonista.

A esto se le suma que, como casi no hablan, los actores tienen que tirar de lleno de expresiones faciales y corporales, lo que es todo un reto. Todos sabemos de más de un actor que no superaría esta prueba.

Realmente el que más habla es Keanu Reeves, en su papel de jefazo, pero no por esto debemos creer que el film se apoya en este actor. Más bien es un secundario, aunque se agradece cada escena en la que sale y se nota que está hecho para ser el que dé los discursos.

Además, Amor carnal es una mezcla extraña entre varios géneros. Es tan rara que no se sabría muy bien como definirla… Una historia de amor donde aparece un caníbal muy peculiar (Jason Momoa), un estilo postapocalíptico pero que no sabemos dónde se sitúa, un intento gore pero no extremo y una filosofía de andar por casa es todo lo que es este film.

Puedes ver Amor carnal en Netflix

Todos estos factores hacen que Amor carnal sea una película interesante de ver, sobre todo si asimilamos desde ya las escenas gore que nos revolverán el estómago. Eso sí, por lo menos están todas en el principio y van desapareciendo conforme la película va tomando otro estilo.

Con toda esta mezcla de géneros, lo curioso que se centre más en lo que transmite cada escena que en el lenguaje en sí. Casi parece una idea experimental donde la directora, Ana Lily Amirpour, ha podido hacer lo que le diese la gana.

En resumen, si quieres ver una movida rara que no sabes muy bien por dónde va a tirar esta es tu película.

Entrada escrita por Isabel Robleda (@Claraformo)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.