Ant-Man y la Avispa

Crítica de Ant-Man y la Avispa

 
Título: Ant-Man y la Avispa
Título original: Ant-Man and the Wasp
Año: 2018
Director: Peyton Reed
Género: superhéroes, acción, aventura

Nadie habría previsto lo lejos que iba a llegar Ant-Man.
De ser el menos interesante de la fiesta pasó a ser el carismático acompañamiento que siempre se hace bienvenido, y eso no puede ser casualidad.
Quizá sea porque Paul Rudd es la perfecta encarnación del currito tocado por lo extraordinario, o tal vez porque los trajes y los poderes saben mejor cuando no hay que tomárselos en serio, pero lo que está claro es que sus responsables han invertido kilos de cariño en cada personaje, hasta el más intrascendente secundario que pasaba por allí.
 
Ant-Man y la Avispa no rehuye su condición de acompañamiento menor, e incluso la celebra.
Justo ahí sucede algo maravilloso: si no somos nada, podemos hacerlo todo.

Intrigas criminales sin más objetivo que desplegar alucinantes poderes de miniaturización, mundos subatómicos de posibilidades desconocidas, agentes fantasma de materia cambiante… y entre medias un padre de familia estirando el límite entre lo que le dejan hacer y lo que sabe que debe hacer, aunque se juegue no volver a ver la persona que más le importa en su vida.

Fotograma de Ant-Man y la Avispa
 
A mitad de camino de que me empiecen a derretir el cerebro con ciencia LOCA de alineaciones cuánticas, refractores de partículas, fases de la materia y un largo etcétera me doy cuenta de que nada de eso importa.
No cuando Cassie le pide a su padre que si puede ser su compañera superheroína, o Hope Van Dyne dice no estar preparada, no ya a arriesgar la vida, sino a reencontrarse con su madre. O cuando no sabes si reír o emocionarte con el breve “reencuentro” entre la desaparecida Janet Van Dyne y un Hank Pym más torturado que nunca, gracias a lo excelentemente cosidas que están la trama de ciencia ficción con la más humana y entrañablemente estúpida.

Hay personas aquí, sobreviviendo en el margen de la maravilla, que intenta hacer lo correcto aunque pocas veces lo consigan.
 

Opiniones sobre Ant-Man y la Avispa

El infaltable Luis (oro de personaje) menciona en un momento determinado “me gustaría tener un traje”, y piensas que quizás se lo merece, quizás se lo merecen todos los personajes, porque nada les hace súpers, a no ser que sea su capacidad seguir intentándolo, una y otra vez.
Hank Pym intentando recuperar a su esposa del reino cuántico lanza un gancho intergeneracional a un Scott Lang que intenta ser un buen padre, y el divertido enredo de persecuciones, malentendidos u hostias subatómicas con trajes chulos siempre es delicioso acompañamiento de ese lograr lo imposible en la cuerda floja, nunca excusa: porque nadie está salvando al mundo, y seguimos hablando de dónde están las zapatillas de Cassie, o de lo absolutamente miserable que ha podido ser Hank en el pasado con toda la gente que confiaba en él.

Hasta Fantasma, aparente villana, tras un diseño chulísimo y habilidades mortíferas, esconde una mente fracturada que nunca tuvo a nadie preocupándose por ella, o tendiendo la mano cuando más la necesitaba.

Escena de Ant-Man y la Avispa
 
Y lo mejor, lo absolutamente triunfal, es que esta historia de padres que intentan no ser ausentes y nuevas generaciones que arreglan pasados errores está enmarcada en una comedia de ritmo endiablado, que maneja sus personajes al milímetro para que ninguno sobre, haciendo notar que cada uno tiene un mimo considerable a la hora de lucirles.
(Para muestra, habría sido muy fácil meter la gracieta conversadora de Luis que ya nos conocemos a la primera de cambio, pero esta es la clase de historia que la reserva para el momento adecuado, contándote lo de siempre, el drama y la ruptura, pero pasando de seriedad alguna porque lo importante está en otro lado)
 
Quizá ese sea el secreto del increíble Hombre Hormiga, al que se le suma la intrépida Avispa repartiendo aguijones y tortazos, en la mejor tradición de parejas que se “amodian” con las que es un placer pasar una aventura: en realidad, nunca han sido pequeños para nadie.
Marvel, no dejes de querer a tus personajes así.
 
Escrito por Carlos Sainz

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