Cómo jugar a Carcassonne

Estás en plena Edad Media, en una Francia conocida por sus maravillosas fortificaciones. Tu objetivo es claro: conseguir el mayor número de puntos haciéndote con el poder de caminos, iglesias y ciudades más grandes.

Esta es la dinámica de Carcassonne, uno de los juegos de mesa más conocidos. La razón de su fama es simple: no sólo es un juego de lo más entretenido, sino que es muy sencillo pillar su dinámica y ponerse a jugar.

Cuando queremos introducirnos en el mundo de los juegos de mesa muchas veces nos vemos frenados por su dificultad, por lo que este juego es una buena opción para introducirse en los mismos.

¿Quieres viciar a alguien a los juegos de mesa y no sabes por dónde empezar? Este sin duda es una buena opción.

Información sobre Carcassonne

De qué va Carcassonne

 

Como decía, estás en plena Francia medieval y tu objetivo es tener más puntos que el resto. Para ello, tendrás que construir las ciudades más grandes, las carreteras más largas y las iglesias más protegidas. Eso sí, cuidado con cuándo decides cerrar todo esto, porque puede pasarte que llegado el momento no puedas cerrar nada y te quedes sin puntos.

Es una dinámica muy sencilla y fácil de pillar, perfecta para los amantes de las construcciones, por lo que no te costará nada empezar a jugar y encontrar a alguien que quiera echar la tarde contigo jugando a este juego de mesa.

Cómo jugar a Carcassonne

Cómo jugar a Carcassonne

Entonces, ¿cómo se juega a Carcassonne? Por un lado tienes un tablero, donde los jugadores se van desplazando según vayan ganando puntos. Por otro, tienes fichas aleatorias que son las que van a crear el mapa del juego.

En cada turno el jugador saca una de estas fichas aleatorias y la pone en el mapa, teniendo en cuenta que tiene que tener concordancia con las fichas que ya están sobre la mesa.

Cada ficha tiene un estilo: algunas son sólo una fortificación, otras son un trozo de ciudad y de carretera, una iglesia, un cruce de caminos… Cada una de estas te ayudará a lograr tus objetivos, aunque tienes que tener en cuenta que, por ejemplo, el cruce de caminos cierra ya un camino, y que las murallas cierran la ciudad.

Cada vez que pones una ficha tienes la opción de poner uno de tus seguidores – las figuras de un color que te dan al inicio de la partida – en esa ficha que acabas de poner.

De esta forma te aseguras que, una vez se cierre ese camino o esa ciudad, te pertenecerá y te llevarás los puntos. Cuando lo cierres el seguidor volverá a ti y podrás usarlo en un espacio nuevo que quieras controlar.

Tipos de seguidores

En Carcassonne tienes diferentes tipos de seguidores que puedes poner cada vez que pones una ficha nueva sobre el mapa. Cada uno de ellos representa una cosa:

  • El ladrón: Lo pones en el camino e indica que, una vez se cierre, te llevas tú los puntos. Recibes 1 punto por cada pieza de camino que te pertenezca.
  • El caballero: Lo pones en la ciudad e indica que, cuando se cierre, los puntos son tuyos. Recibes 1 punto por cada pieza de ciudad que te pertenezca. Hay fichas de ciudad que incluyen un escudo; estas te darán el doble de puntos cuando cierres la ciudad.
  • Monje: El monje se pone en la iglesia. Cuando la iglesia esté totalmente rodeada por otras fichas a su alrededor, te llevas inmediatamente 9 puntos.
  • Granjero: Se pone tumbado en medio de la hierba. En estos casos, recibirás puntos por cada ciudad de la que se pueda abastecer el granjero en el espacio que le pertenece. No cuentan las ciudades a medias. Recibes 3 puntos por cada ciudad que haya en tu zona.

Estas son las normas básicas de Carcassonne, ¡ahora es el momento de empezar a jugar!

4/5
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Isabel Robleda

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