Portada de El cuento de la criada

Es sorprendente ver libros tan lúcidos que, a pesar de haberse escrito hace más de veinte años, su discurso social sigue estando tan fresco hoy en día. Eso es lo que ha hecho que El cuento de la criada haya triunfado tanto como lo ha hecho, porque sigue siendo una trama increíblemente actual.

Análisis de El cuento de la criada

Reseña literaria de El cuento de la criada

En un Estados Unidos convertido en una dictadura puritana, Defred es una criada cuyo único destino es procrear para aumentar las increíblemente bajas tasas de natalidad. Aunque en la República de Gilead todo está controlado, lo único que no pueden alcanzar es la mente humana.

Y eso será lo que ayudará a Defred (de la que no sabemos el nombre real en ningún momento) a sobrevivir en un mundo donde su opinión parece ya no valer nada.

A través de su perspectiva conoceremos más de cerca el mundo de Gilead, mientras se nos plantean temas morales recurrentes a través de esta distopía tan cercana que bebe de muchos temas actuales y no tan actuales para cobrar vida.

Todo esto se consigue a través de la magnífica prosa de Margaret Atwood, que sabe darle la personalidad que quiere a Defred para que el hilo de su pensamiento sirva como espejo de ese mundo distópico en el que vive.

Y por eso el estilo de la autora de El cuento de la criada es tan descriptivo y mordaz, porque juega a la perfección con la forma en la que el pensamiento da vueltas y más vueltas con una idea hasta pasar a otra y luego volver a la misma.

Portada de El cuento de la criada

Este estilo se lleva tan al extremo que incluso se puede leer alguna que otra escena contada en más de una ocasión pero cada vez de una forma distinta. De esta forma Margaret Atwood deja claro que todo lo que estamos viendo es desde la perspectiva de su protagonista, pero eso no significa que la verdad sea exactamente así.

Sin duda El cuento de la criada es un libro delicioso de leer que, aunque guarda cierta similitud con la serie, va por otros derroteros en muchas partes. Incluso el papel de Defred es diferente en el libro, donde su actitud es más pasiva y resignada que la versión totalmente involucrada de la historia que vemos en la televisión.

Pero incluso esta diferencia en su personalidad tiene sentido, porque ayuda a crear ese mundo de Gilead que la autora quiere mostrarnos. No son los actos de la protagonista los que guían la historia, sino que su relato es el de una mera espectadora que quiere contar qué es lo que ha pasado con el mundo que creía conocer.

De esta forma El cuento de la criada se permite hablar de religión, de política, de las mujeres, del deseo, de la libertad, de la maternidad y de muchos otros temas en los que es fácil ver un reflejo de la sociedad actual.

Un libro totalmente recomendable tanto por su estilo como por su trama, que sin duda se mantiene fresco a pesar de los años.

Serie de El cuento de la criada

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4.5/5
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Isabel Robleda

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