Daredevil. Temporada 3

El diablo de la Cocina del Infierno empieza a desinflarse. Si eso ya se empezó a notar en la segunda temporada, en esta ha sido más que notable. Con un guión tan predecible que hasta se puede decir “y ahora la pelea va a ser así” y acertar, un protagonista al que se le pierde cierto apego y una historia poco interesante, sólo los últimos capítulos parecen salvarse.

No es que en sí la historia sea mala, pero hace aguas por todos lados. El ritmo avanza excesivamente lento, y ni siquiera las escenas de acción consiguen que centremos la atención más de dos segundos. La trama se mezcla demasiado con la presencia de la monja Maggie (Joanne Whalley) que, aunque tiene más sentido de lo que parece, entorpece un poco el desarrollo general de la temporada.

A todo esto se le junta un Daredevil (Charlie Cox) al que intentan desarrollar su parte más oscura, sin conseguirlo. El Daredevil oscuro debería ser un personaje con muchos matices, alguien que hasta nos siguiese pareciendo interesante, pero en cambio lo transforman en un quiero y no puedo, en un personaje a mitad cuya evolución es un tanto vacía. Y, cuando esto pasa con el personaje principal, se puede hablar de un error muy grave.

Lo cierto es que tenía muchas ganas de ver el lado más oscuro de Matt Murdock, pero la forma en que han plasmado esta faceta suya es decepcionante.

Además, también hay que hablar de la vuelta al primer traje del superhéroe. Una elección sin sentido que básicamente viene marcada para crear un bonito efecto visual al poner al falso Daredevil (Wilson Bethel).Una decisión que afectará a las próximas temporadas, si las hay, porque tampoco es plan de que cambie de traje sólo para hacer las cosas más sencillas.

 

 

En general, toda esta temporada me ha parecido insulsa. De nuevo tenemos como villano a Fisk (Vincent D’Onofrio), y parece que todo lo importante que ocurrió en la segunda de repente sea irrelevante. Además, los personajes secundarios se quedan más planos que antes y se convierten en una sombra de lo que eran.

Esto me molesta especialmente con Karen (Deborah Ann Woll), un personaje que ha evolucionado mucho desde los primeros capítulos. Pero en esta temporada prácticamente sólo sirve para llorar, porque son incontables las escenas en las que está llorando; parece que los guionistas se hayan dado cuenta de la faceta dramática de la actriz y la quieran aprovechar al máximo.
 

Sinceramente, pocas ganas tengo de que continúe la serie. Está claro que los últimos capítulos remontan, pero no es suficiente para soportar una vez más el desarrollo que está tomando un superhéroe tan interesante como es Daredevil.
 

Entrada escrita por Isabel Robleda (@Claraformo)

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