No me cansaré de decir que El cuento de la criada es un serión se mire por donde se mire. La historia de June (Elisabeth Moss) y sus compañeras ya conseguía ponerse en su primera temporada como una de las series del momento, pero es que con esta segunda el listón sube aún más.
 
Aunque hay importantes avances en la trama, realmente esta temporada trata la historia de una forma diferente. Mientras en la primera se pasaba de ese avance de mujeres resignadas a furiosas, en esta se centra en la maternidad, en todo lo que se puede llegar a hacer por un hijo. Y esto da mucho juego al drama.
 
Quizás se echa de menos ese “levántate y lucha” tan potente que había en los primeros capítulos, pero esto no significa que los personajes se hayan amedrentado, porque la rabia y la lucha están más que patentes… Lo único es que se ha aprovechado para contar otras historias y fortalecer las relaciones entre todos los personajes de Gilead.
 
Uno de los personajes que más me llama la atención es la Tía Lydia (Ann Down). Ese personaje odioso a más no poder del que se podría hacer un análisis completo de cómo juega psicológicamente con las criadas para que sean sumisas y acepten su destino.
 
 
También destaca el papel de Serena (Yvonne Steahovski), uno de esos personajes por los que se siente odio y pena a partes iguales. En esta temporada se ha visto más que nunca cómo es la contraposición de June, lo que las une más de lo que admitirían.
 
Sin duda, esta segunda continuación muestra que todavía queda mucho por contar de El cuento de la criada. Unos capítulos que están a la altura de las expectativa y nos dejan con ganas de más.
 
4/5
Imagen de Isabel Robleda
Isabel Robleda

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