“Que un niño llegue a coger un libro, se lo termine, lo disfrute y que además te lo quiera explicar es fundamental”
 
Ana coto, autora de El club de los Kakamonstruos

 Ana Coto ha sido una de las autoras invitadas este año a Heroes Comic Con 2018. Empezó sus andaduras en el mundo de la literatura con El secreto del valle de las Sombras, y también es una de las personas detrás de la editorial Palabras de Agua.

Destacan sus libros de literatura infantil y juvenil, como son El club de los Kakamonstruos y su continuación, El club de los Kakamonstruos: Que viene Mr. Bully; en ellos no sólo crea un maravilloso mundo de fantasía, sino que enseña valores primordiales para los más pequeños.

 
¿Qué consejo le darías a alguien que quiera empezar a escribir literatura para niños?

Es la parte de la literatura más complicada de escribir. Primero te tienes que poner en la piel de los niños, y también tienes que tener muy en cuenta las segundas lecturas de lo que estás queriendo transmitir, que no sean malentendidas porque al fin y al cabo son niños pequeños. Y sobre todo dejar volar la imaginación.

 
¿Por qué es importante que los libros infantiles además de entretener transmitan valores?
Nosotros antes teníamos en los coles mucha fábula, y a través de ellas recibíamos una enseñanza. Parece que eso poco a poco se fue perdiendo, aunque ahora ya se ha retomado con los libros de emociones y de valores.
 
De algún modo tuvimos ahí un paréntesis en el que perdimos un poco el rumbo, porque queríamos que el niño leyera y casi nos daba igual lo que leyera mientras lo hiciera. En sí es fundamental que lean, pero si además les puede dejar un poso, una enseñanza, todavía es más enriquecido.
 
Portada de El club de los Kakamonstruos
 
¿Cómo te sientes al pensar que tus libros pueden ayudar a muchos niños?
Pues genial. Por un lado están los peques que todavía no estaban tan enganchados a la lectura y los padres te dicen que les ha encantado el libro y que a partir de ahí empiezan a leer otros.
 
Luego también está la parte de que los niños, para bien o para mal, te van a decir la verdad. Si les ha encantado te lo van a decir, y si no les ha encantado también. Ellos no tienen esos filtros que nosotros tenemos muchas veces.
 
A mí me encantan los niños, los disfruto un montón. Competir ahora mismo con las redes sociales, la Play y los juegos es complicado. Que un niño llegue a coger un libro, se lo termine, lo disfrute y que además te lo quiera explicar es fundamental.
 
¿Han influido mucho tus hijos a la hora de escribir?
De hecho El club de los Kakamonstruos fue a raíz de un caso de bullying en el cole de mi hijo. Yo le pregunté a mi hijo que cómo no me lo había contado y él me dijo que no había hecho nada. El no insultaba ni agredía, pero al fin y al cabo era un zombie que miraba, veía y no ayudaba.
 
Me preocupé mucho porque me di cuenta de que muchas veces es ignorancia ante una situación, y que simplemente con que ellos no peguen se creen que ya no pasa nada y se lavan las manos.
 
En aquel momento hablé con los padres y con los niños, y me di cuenta de que no entendían la situación. Por eso el transformar esos pequeños monstruos para que ellos de una forma atractiva comprendan algo que por desgracia muchas veces es su día a día.
 
Portada de El club de los Kakamonstruos: Que viene Mr. Bully
 
Eres un zombie que no ayuda y hace caso de los demás sin tener tu propia opinión, eres un duende, una bruja, un vampiro que quita la energía a sus compañeros… Era fundamental que ellos lo entendieran.
 
Ha sido el libro que más me ha costado escribir. Es una quinta parte a lo mejor de otros libros que he escrito, pero es muy complicado. Tuve suerte porque a mis hijos y a los amigos de mis hijos les ponía a leer y lo que no entendían estaba claro que estaba mal y había que cambiarlo.
 
Fue una ayuda total. A partir de ahí como que tu mente trabaja de otra manera y ya eres capaz de escribir para niños.
 
Los niños fueron los que te ayudaron a escribirlo.
Sí, sí. Me ayudaron y fueron la motivación, porque me sentí tan mal pensando en que le puede ocurrir a cualquiera, y que nosotros los adultos éramos totalmente ajenos a que este niño lo estaba pasando realmente muy mal…
 
Yo decía que cómo puede ser que mi hijo me lo contase todo y eso no me lo contara, y es porque lo normalizó. Que un niño de 9 o 10 años, o más pequeño o más mayor, normalice algo que está minando a otro niño es muy duro. Al fin y al cabo los niños son nuestros pilares y tendríamos que pensar que se están insensibilizando de una forma brutal. Aunque fuera solamente por egoísmo deberíamos de tomar medidas, darles una base bonita y sólida.
 
Yo les pongo a los niños un dibujo de Marco y les digo: “Este es Marco que va al cole y tiene ganas de aprender y hacer amigos. Un día Marco se encuentra con unos compañeros y unos le insultan”, y arrugas el folio por un lado. ¿Al final que ha ocurrido con Marco? Es una bola de papel toda arrugada.
 
Los niños se conciencian de lo que han hecho y vas estirando la bola de papel. Ahora ya todos van a ser amigos y nadie le va a insultar ni le va a pegar pero, ¿sigue Marco igual que antes? No, Marco está arrugado y esas arrugas no se quitan, son esas heridas que se quedan por dentro.
 
Ellos tienen que ser conscientes de eso, de que sus actos los disfrazan de bromas pero hacen daño.
 
¿Crees que la fantasía ayuda?
Ayuda, porque es una forma de decorar esa historia para que les resulte mucho más atractiva. Al principio ellos ven una historia de duendes, brujas y zombies, y eso les llama la atención. Poco a poco se van dando cuenta de que son sus compañeros.
 
¿Por qué los ve como duendes, brujas y demás? Algo malo ya no lo ves tan estupendo o estupenda como lo ven otras personas, porque ves lo que tienen por dentro. Era la forma de asimilar Marco lo que le estaba ocurriendo en ese cole.
 

 

¿Te ha llegado a pasar que un niño lea la historia y se dé cuenta de lo que trata realmente?
Sí, hay un momento del libro en el que ya se dan cuenta de lo que está pasando. Hay una parte en la que a Marco le dan unas gafas y le dicen: “Ponte las gafas cuando tú creas que eres capaz de ver realmente lo que te puedan mostrar”. Entonces es cuando se pone esas gafas mágicas y se da cuenta de que son sus compañeros.
 
Luego también se ve cómo un zombie deja de ser zombie. Ahora que eres consciente de lo que está ocurriendo puedes cambiar tu actitud, tampoco hay que discriminarte por haber sido eso que tú no entendías que era algo malo. Ahora que ya sabes lo que significa decide: ¿quieres ser un zombie o quieres ser tú mismo?
 
¿Tienes pensado hacer más historias de El club de los Kakamonstruos?
Sí. Al igual que el primero aborda el tema del bullying y el segundo aborda la confianza en uno mismo, sí que me gustaría seguir. También que se pudieran leer de forma independiente, que fueran historias independientes y que el mundo en común fueran los personajes. Seguro que habrá más historias de los Kakamonstruos.

 

A nivel técnico, ¿cómo dirías que es tu proceso creativo?
Tengo muy poco tiempo para escribir. Lo que hago es tener la historia clara en la cabeza, hacerme una pequeña  escaleta y luego directamente lo hago.
 
Yo maqueto mis libros. Cuando ya escribo el capítulo y lo tengo maquetado le voy diciendo a Kike un poco la historia, y hacemos puesta en común de las ilustraciones que podrían ir. Entonces le voy dejando los huecos para que él también pueda avanzar mientras yo escribo. En el momento que yo le dejo el texto y ese espacio todo es más sencillo.
 
Vais trabajando a la vez.
Sí, lo hacemos a la vez. Además es una forma de tener su opinión. Siempre llegamos a un acuerdo, que no es fácil; en la parte creativa la parte de ilustrador y de autor pueden en un momento dado chocar porque cada uno quiere imponer a veces su criterio. En nuestro caso de momento no ha sido así, siempre conseguimos hacer una buena fusión.
 
Portada de Bajo tu luna
 
También sé que estás metida a nivel editorial, ¿Cómo funcionáis para cualquier otro libro?
Se mandan los manuscritos, se ve un poquito qué es lo que puede encajar con la línea que queremos llevar en un momento dado, y luego ya es lo de siempre: el contrato.
 
Nos movemos mucho por ferias. Somos una editorial pequeña mediana, y eso implica que no siempre es como nos gustaría. Si el librero o el establecimiento no pide los libros de forma expresa no llegan, por lo que hemos decidido abarcar el mundo de las ferias del libro.
 
Es una forma de dar un escaparate a nuestros libros. Además, son ventas directas con la gente. Es una forma de dar visibilidad a los autores, que tengan un contacto directo con ese público, algo que de otra manera no sería posible.
 
¿Cuánto se tarda en publicar?
Depende. Hay libros que llegan y los tienes en el mercado, y otros que tardan mucho más. También dependiendo un poco de cómo hayan ido las ventas de determinados títulos pues te lanzas a sacar más títulos o menos.
 
Este año queríamos estar en la Feria de Madrid, y teníamos un montón de publicaciones pensadas para que salieran justo en la feria, pero directamente las solicitudes nuevas se echaron para atrás porque había menos espacio. Eso coartó un montón de títulos que se pensaban sacar.
 
¿Qué ha pasado? Que todos esos títulos se han retrasado. ¿Van a salir? Sí, pero a lo mejor preveías en dos o tres meses y al final tarda más.

 

¿Dirías que es buen momento para ser escritor o escritora?
No, a nivel de ventas no. Ser escritor o escritora sobre todo es por la ilusión de dar a conocer tu obra y darle un formato físico, pero date cuenta de que las ventas de los libros hoy en día no son ni remotamente lo que eran antes.
 
Un autor se lleva generalmente como mucho un 10% sin el IVA, y las ventas que son de enero a diciembre las cobras de enero a marzo al año siguiente. Es muy complicado.
 
Hoy en día un libro que venda 1000 ejemplares ya es un best seller. Imagínate el precio del libro de 1000 ejemplares y que el autor se lleve un 10%… Es más la ilusión de dar a conocer tu obra que el vivir de ello. Viven 4 autores.
 
Las librerías normalmente no quieren libros de autores desconocidos porque les están ocupando un espacio que no les ocupan otros libros que saben que van a vender. Es muy complicado el mundo editorial.

Entrevista realizada por Isabel Robleda (@Claraformo)

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