Crítica sobre la película Mute

Hay películas que no sabes muy bien por dónde van a salir. Sin duda alguna esto es lo que pasa con Mute, una historia que llama la atención porque ocurre en el Berlín del futuro, pero cuya historia se puede trasladar sin problemas a nuestros días.

Leo (Alexander Skarsgard) perdió la voz tras un terrible accidente de pequeño. Desde entonces está acostumbrado a que la gente lo infravalore y se ría de él, pero Naadirah (Seyneb Saleh), su novia, no es así. El día que Naadirah desaparece, Leo empezará a remover cielo y tierra para encontrarla, aunque eso suponga descubrir todos los secretos de su pareja y meterse con la misma mafia.

 Con esta premisa empieza una historia de tonos oscuros donde destaca principalmente el papel protagonista y uno de los secundarios: Cactus (Paul Rudd). Ambos son como las dos caras de una moneda y, mientras Leo no habla nada, Cactus habla en exceso.
 

Todo sobre la película Mute

De este film destacan tres cosas que lo convierten en una historia bastante bien hecha para lo poco que esperaba de ella, siendo totalmente sincera.

Por un lado están los escenarios. Ciudades oscuras con grandes luces de neón que hemos visto mil veces (Blade Runner ya nos vaticinó cómo sería el futuro, y son muchos los films que imitan su estilo por mucho que el tiempo pase y no veamos esas increíbles ciudades futuristas por ningún lado). Que no sea original no significa que no esté bien hecho y que disfrute como una niña con este tipo de escenarios.

Luego está la historia en sí. Entramos por la ciencia ficción, pero realmente Mute es todo un drama. Básicamente es una historia llena de personajes desagradables donde el único que se salva es un ex amish que no sabe hablar y con el que empatizaremos por completo.

Aprovechando un envoltorio bonito, como es el pensar que una historia transcurre en el futuro, el director Duncan Jones nos cuenta una historia que saca lo peor de la humanidad. Los años han pasado, pero sigue habiendo pedófilos, asesinos y mafiosos que campan a sus anchas por la ciudad, sin que nadie pueda impedirlo.

Por tanto, a pesar de la acción Mute sobre todo se sustenta en la actuación de sus actores principales, y aquí es donde más destaca el film. Paul Rudd está impecable en su papel antagónico, pero es innegable el trabajo de Alexander Skarsgard.

Paul Rudd en Mute

Un protagonista que no habla durante el film y que sorprende por todo lo que consigue transmitirnos sin palabras. Por eso, Mute es una historia que se basa más en los detalles que en las grandes escenas explicativas; vamos encajando las piezas del puzzle a la vez que el protagonista, y las entendemos mediante imágenes.

Seguimos la investigación de Leo y vemos todo a través de su prisma, como si fuera éste el único atisbo de inocencia en un mundo lleno de oscuridad.

Sin duda, una película que sorprende por su combinación de géneros y su buen llevar. Perfecta si queremos ver algo oscuro, aunque no es conveniente para un día de bajona.

Entrada escrita por Isabel Robleda (@Claraformo)

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