Crítica sobre Pacific Rim: Insurrección
Título: Pacific Rim: Insurrección
Título original: Pacific Rim: Uprising
A√Īo: 2018
Director: Steven S. DeKnight
Género: Aventura, ciencia ficción
 
Se podría trazar un estudio sociológico, cinematográfico y enormemente cínico entre Pacific Rim y su secuela.
Ambas son la prueba, viviente y penosa, de que no hay historia mala, s√≥lo narradores in√ļtiles.
 
A su favor, hay que decir que esta segunda parte lo intenta, pero su hermana mayor no para de hacerle sombra: en todo el tiempo que esta se pasa justificando su rebuscado argumento, Guillermo del Toro ya se lo había pasado bien demasiadas veces, y encima había conseguido involucrarte un poquito en la historia de sus atípicos protagonistas.
Aqu√≠, sin embargo, hay un se√Īor cara de zapato, rebelde porque el mundo le ha hecho as√≠, anticarism√°tico a saco, que se al√≠a con una Do√Īa Nadie plantilla de ni√Īata resabidilla para formar parte del programa Jaeger de reclutas j√≥venes donde hablan en pasillos, hablan en dormitorios, hablan en salas de control, hablan en explanadas, hablan por los codos, hablan de apocalipsis, hablan de que hay que hacer algo‚Ķ ¬Ņse entiende el problema, no?
Tanto mimo en justificar un argumento orgullosamente absurdo, y sin embargo a la hora de la verdad te plantan un vergonzoso photoshop de John Boyega en una foto junto a Stacker Pentecost y Mako Mori.
(Mira que era fácil ignorar ese punto argumental gilipollas si sólo lo cuentan, pero no, esta es la clase de película que juzga necesario mostrarlo)
 
Mientras, por alg√ļn lado andan los Jaeger y los Kaiju.
Bueno, no, miento, los Kaiju son ya cosa del pasado, y los Jaeger ahí están al fondo del plano, sólo enfocados directamente para mencionar sus nombres dignos de crío puesto de droga fuerte.
Guillermo del Toro ya supo, en la primera, que esto le iba a ocurrir.
Por eso ba√Īaba las estupideces m√°s absurdas con √©pica juguetona. Por eso llenaba el plano de detalles crom√°ticos y desgastados, construyendo visualmente lo que no te ibas a tragar por medio de palabra. Por eso se buscaba las excusas para meter cuanto m√°s bicho mejor, y convert√≠a cada lucha en una variedad de espect√°culos lum√≠nicos punteados con momentazos milim√©tricamente medidos (la tan criticada espada que sal√≠a de la nada para rebanar al bicho volador, la guinda de un pastel de hostias que sab√≠a a gloria). Por eso constru√≠a personajes con trazo grueso, cuidaba que tuvieran tanto luces como sombras, y usaba el apocalipsis kaiju para afinar sus emociones, y no al rev√©s.
 
Escena de Pacific Rim: Insurrección
 
Pacific Rim: Insurrección no tiene nada de eso.
Tiene un miedo salvaje a no tomarse en serio, fruto de un director que se nota no confía en el material, y un actor estrella que tiene que quedar como el más chulo del lugar.
Tiene, sin exagerar, un casting horrible basado en la variedad étnica y el rango de edad, que podría ser sustituido por postes con cara pintada y me quedaría igual.
Y, por √ļltimo, tiene una de las tramas m√°s PUTO ROLLO del cine comercial reciente, donde empresas mal√©volas asi√°ticas y traumas paternales se conjuntan para dejar KO al espectador hasta que empiecen las hostias que todos los que entran a la sala deber√≠an esperar.
 
Lo peor son esas ruinas, tapadísimas y desfiguradas, de lo que pudo haber sido: la progresiva fusión de Jaeger y Kaiju da los puntos más interesantes de esta historia, ahondando un poquito en esa lógica retorcida por la cual creamos monstruos para defendernos de los monstruos, pero son islas en un océano en el que no hay nada (por no haber, ni Kaiju).
No es muy complicado ver un producto de encargo manufacturado para el mercado japon√©s, en el que lo √ļnico que se ha pensado es cu√°ntas armas se puede encajar en un Jaeger sin pasarse, y toda espl√©ndida cinematograf√≠a de Del Toro que dejaba apreciar sus imponentes tama√Īos se ha sustituido por coreograf√≠as de patadas y volteretas que mandan las leyes de la f√≠sica a tomar por culo de un patad√≥n rob√≥tico.
No es que los bichos surgiendo del mar sean el pico de la verosimilitud, pero era esa atención al detalle lo que te hacía entrar en el juego, y jugar.
 
Opiniones sobre la segunda película de Pacific Rim
 
Aquí no se ha jugado, no se ha divertido nadie, y se nota.
¬ŅY habr√° que recordarle al director y guionistas pas√°rselo bien con robots gigantes que pegan monstruos gigantes?
Para eso, casi mejor dejarlo morir (sin dignidad, eso ya se acabó).



Escrito por Carlos Sainz

 

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