Crítica de Señales del futuro

¿No os sorprende cuando veis una película de nuevo y os dais cuenta de que ya ha pasado una década de su estreno? Todavía recuerdo cuando se estrenó Señales del futuro, y resulta curioso que lo que ha hecho que este film se quede obsoleto sean precisamente las fechas que aparecen.

John (Nicolas Cage) es un astrólogo viudo que dedica su vida a sus estudios y a cuidar de su hijo, Caleb (Chandler Canterbury). Cuando en el 50 aniversario del colegio de su hijo abren una cápsula del tiempo y encuentra una carta llena de números, lo que empieza como una serie de datos inconexos se acabará convirtiendo en una verdadera obsesión por descubrir si esos números en verdad son fechas proféticas de catástrofes a nivel mundial.

Con esta premisa empieza una historia que hemos visto en la gran pantalla una y mil veces. Más de una vez hemos visto ese tono catastrofista que nos habla del fin del mundo, o de aliens que lo controlan todo. Entonces, ¿qué hace que Señales del futuro sea diferente?

Su originalidad reside en el tono de su historia, profundamente pesimista. Mientras en este tipo de historias se suelen agarrar a un clavo ardiendo para darnos esperanza, este film juega con sentimientos totalmente contrarios a este.

Escena de Señales del futuro

Esto se va haciendo cada vez más notable conforme nos vamos acercando al final de la película. En ese momento somos conscientes de que realmente no hay esperanza, y eso hace que nos quedemos con una sensación extremadamente rara al acabar.

Normalmente cuando vemos una película de ciencia ficción de este rollo esperamos aventuras, emoción… un final apoteósico donde el héroe salva a la humanidad. Pero nada más lejos de la realidad, porque Señales del futuro no es así.

A todo esto se le junta la cantidad de simbología religiosa que esconde el film. Lo cierto es que mezcla mucho la parte más fantasiosa con otra más religiosa, creando un símil entre ambas cosas.

Opinión sobre Señales del futuro

¿Y si Adán y Eva fueran elegidos por alienígenas con apariencia angélica y todo lo que ocurre fuese cíclico? Esta es realmente la idea a la que quiere llegar la película. Y por eso no importa que el mundo se acabe, porque hay algo más después.

Un mensaje que choca con el tipo de esperanza que nos gusta recibir de la gran pantalla en estos casos.

Todo esto se apoya sobre todo en tres actores y actrices principales: Nicolas Cage, Chandler Canterbury y Rose Byrne. Pero, sobre todo, el peso recae en el primero. Nicolas Cage no hace un mal papel, y realmente le pegan este tipo de historias.

No sé si es porque llevo mucho sin ver una película donde Nicholas Cage sea el protagonista, pero incluso echo de menos esa época donde estaba un poco hasta en la sopa y era el “intelectual aventurero” por excelencia.

Pero bueno, volviendo a Señales del futuro, poco más hay que decir. Lo cierto es que no está mal, mantiene muy bien el suspense, la intriga y tiene una historia de lo más interesante. Eso sí, deja con un sentimiento de lo más agridulce al acabar.

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