Una habitación propia: Ensayos imprescindibles

Libro Una habitación propia

Virginia Woolf es de esos nombres que, junto al «libro» Una habitación propia, llevo oyendo toda mi vida pero nunca me he animado a leer. Sabía lo importante que había sido, lo que sus libros significaron y, en especial, aquel que me animaba por primera vez a leer.

¿Por qué he tardado tanto en leer a Virginia Woolf? No tengo excusa. Lo cierto es que, siendo sincera, me daba cierta pereza animarme a darle una oportunidad, sumida como estoy ahora en libros más actuales.

Aun así, me arrepiento de no haber leído antes a Virginia Woolf. Aunque, pensándolo bien, es probable que justo la lea por primera vez en el momento indicado. Y una cosa puedo asegurar: seguramente no sea el último libro de esta autora que lea.

Mi opinión sobre Una habitación propia

 

Una habitación propia es, como decía antes, una especie de libro que no es un libro. Más bien es un ensayo, por mucho que al leerlo la prosa nos evoque a una novela de calidad, y que los pensamientos de la autora divaguen entre escenarios, ideas y conceptos.

Este ensayo, como podemos ver al principio del libro, se basa en las conferencias dadas por Virginia Woolf en 1928, cuando le dijeron que hablase sobre la mujer y la literatura.

Con esta idea en mente, la autora hace un ensayo magnífico de lo que significa ser mujer y de la mujer en la literatura. Todo basado en un principio fundamental: y es que, para poder escribir libremente, una mujer necesita dinero y una habitación propia.

Esta premisa se desarrolla a lo largo de Una habitación propia, mostrándonos en profundidad las ideas de la autora y cómo ella misma cuenta cómo llegó a las conclusiones contadas en estas conferencias.

Sin duda, en un principio puede parecer curioso que todo se resuma en dinero y una habitación, pero poco a poco comprenderemos cuál es la idea que defiende la autora.

Y es que, en poco más de 150 páginas, la autora sabe dar una magistral clase sobre la mujer, y en concreto sobre la mujer en la literatura. Y parece mentira que haya ideas que muestra Virginia Woolf en Una habitación propia que siguen teniendo cierta relevancia en nuestros días.

A pesar de ser un ensayo, Una habitación propia no se hace pesada. Más bien se devora con avidez, queriendo llegar hasta el fondo de las ideas de la autora; esa misma que muestra de una forma muy directa lo mucho que le ha costado a la mujer poder escribir, y sobre todo escribir libremente.

Sin duda, y a pesar de ser mi primer libro de Virginia Woolf – y ni siquiera ser un libro como tal – recomiendo ampliamente Una habitación propia. Es de esos libritos breves pero intensos que tienen mucho que aportar.

Un ensayo que sigue manteniendo su frescura a día de hoy, y que muestra claramente las claras ideas de una de las autoras más importantes de la época. Muy recomendable darle una oportunidad a este ensayo, que sin duda no defrauda y que es mucho mejor de lo que me esperaba.

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4/5
Imagen de Isabel Robleda
Isabel Robleda

Un comentario sobre “Una habitación propia: Ensayos imprescindibles”

  1. A mí me ha pasado lo mismo. No entiendo cómo he tardado tanto en leer a Virginia Wolf. Y también he empezado por «Una habitación propia». Me deja sin palabras , es de un finísimo análisis. Supongo que Virginia no leyó a Santa Teresa, ni a Sor Juana Inés de la cruz ni a Catalina de Erauso, ni a otras autoras, tal vez porque no estuvieron a su alcance o porque ni siquiera estuvieran traducidas al inglés.
    Creo que este ensayo debería ser sugerido en Bachiller.
    El próximo que voy a leer será «Los años», su última novela.
    Y sí , quizás los libros nos lleguen cuando nos deben llegar, en el momento preciso, aunque ojalá hubiera leído yo «Una habitación propia» con 20 años, en vez de tantísimas otras cosas. Pero bienvenida sea, desde luego.
    Un saludo.

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