Vengadores: Infinity War

 

Opinión sobre Avengers: Infinity War
 
Título: Vengadores: Infinity War
Título original: Avengers: Infinity War
A√Īo: 2018
Directores: Joe Russo, Anthony Russo

Género: Aventura, acción

 Aquí están nuestros héroes, al final de todas las cosas.

De alguna manera, estaban destinados a este acontecimiento, desde el momento de su creación o nacimiento, simplemente porque existen el bien y el mal, equilibrando el universo.

Hace varios a√Īos, Nick Furia avis√≥ de que ‚Äúel mundo se estaba llenando de gente que no tiene rival, que no se puede controlar‚ÄĚ. Y no se di√≥ cuenta de que, muchos a√Īos atr√°s, estaba creando su propia profec√≠a autocumplida al impulsar una heroica Iniciativa.
 
Vengadores: Infinity War está pensada como un canto de cisne, o un réquiem sentido, con todo lo que ello conlleva.

Porque Thanos ha resuelto hacerse con todas las Gemas del Infinito, y su amenaza es absoluta, sin posibilidad de escape o aplazamiento. Le basta tan sólo un prólogo apocalíptico para dejar claro que la inflexibilidad de sus convicciones o la potencia de sus ataques le convierten en aquel que siempre hemos temido; el que hace lo que no creímos posible.

Los Vengadores, disgregados, también hacen lo que no creímos posible: vivir, dejarse llevar. Esperar nuevas bendiciones, fantasear con posibilidades, abandonar la lucha al margen porque mucho se perdió ya.
Por eso es terrible cuando aparecen avanzadillas de una guerra que impedirá a Visión y Wanda llevar una cándida vida normal. Y se vuelve peor cuando queda la pregunta en el aire de si serán capaces de ganar.
 
Escena de Vengadores: Infinity War
 
Normalmente la respuesta a esa pregunta ser√≠a ‚Äús√≠, lo har√°n, son los Vengadores, por muy mal que est√©n, lo resolver√°n‚ÄĚ.

Pero entonces veo a Tony Stark acojonado porque su visión de un futuro catastrófico se ha empezado a materializar.

Observo a Stephen Strange superado por enemigos que en otras circunstancias no le podrían ni tocar.

Y la mirada de Bucky Barnes cuando mira ese brazo met√°lico, heraldo de su maldici√≥n amn√©sica, es la de un hombre que comprende la inevitabilidad de la guerra en su sangre, y acepta la posibilidad muy real de que esta sea la √ļltima, de verdad.

La incre√≠blemente r√°pida e intensa monta√Īa rusa nuclear que es la pel√≠cula se detiene levemente en esos momentos, a veces apenas un minuto, para que te des cuenta de una cosa: siguiendo el camino de a√Īos atr√°s, quieres sentarte al lado de Thor cuando sonr√≠e d√©bilmente con ojos empa√Īados, asegurando que poco m√°s podr√° perder ya.

Cargas con el mismo equipaje emocional de todos ellos, y si pudieras hacerlo les evitarías el sufrimiento.
 
Thanos sabe esto.

Comprende que cada ser que le amenaza tiene algo que perder, y se mueve en consecuencia, sabiendo perfectamente qué teclas tocar para conseguir lo que quiere. Y te da putísima rabia cuando sabes que están cerca, que podrían derrotar al loco del planeta Titán sólo usando la cabeza… pero cada Vengador o Guardián tiene un corazón, uno al que volver tras las batallas, que en tiempos de guerra global es imposible mantener a salvo.

Con estos rasgos, quizás habría sido muy fácil hacer de Thanos un enemigo monologuista y absoluto pero, lejos de eso, se arremanga quitándose su pesada armadura dorada: el Titán Loco habla con sus acciones y renuncias, con sus silencios e implacables verdades, reconstruyendo su pasado para el que quiera verlo, tal vez a veces demasiado centrado en un objetivo que le ciega al sufrimiento, propio y ajeno.

Sab√≠amos que Thanos ten√≠a cabeza. Pero de lo que te das cuenta, poco a poco, de la m√°s dolorosa manera‚Ķ es que tuvo un coraz√≥n, un recuerdo feliz a su manera, uno que a√ļn le espera.
 
Crítica de Vengadores: Infinity War
 
Las hostias ya no s√≥lo duelen, se temen. Y si hay villanos absolutos, esos ya s√≥lo son la (a√ļn as√≠ chula) Orden Negra.

En el asedio de Wakanda hay otros tantos bichos que se amontonan vorazmente y √©picos momentos de triunfo Vengador (sabr√°s cu√°les cuando sucedan), pero tambi√©n ves a todo el mundo dando ese √ļltimo empuj√≥n doloroso, porque ceder significa perder todo lo que alguna vez han tenido.

Tan sólo diferentes seres luchando por lo que consideran correcto, angustiados de no conseguirlo, marcados y azotados por todo lo que dejan en el camino.

No es bien ni mal, es equilibrio: un concepto por el que Thanos vive y muere, condicionado por ello pese a que ninguno de los Vengadores o Guardianes puedan verlo.
 
Y así es cómo Marvel hace saltar por los aires las dinámicas del cine superheroico comercial, refinando la figura del villano hasta que sólo queda un hombre incomprendido perfectamente claro en sus motivos y afirmando, no jugando con la posibilidad, de que él tuviera razón; una que pudiera alcanzar, al final.

Obviamente, esto no es una conclusi√≥n, ni la √ļltima palabra. Afortunadamente, los h√©roes seguir√°n existiendo, porque les necesitamos (esto tambi√©n lo dijo Nick Furia).
 
Pero es una valentía inmensa mostrar cómo, pese a todo, las mejores intenciones pueden llevar al peor de los resultados.

Que, a√ļn siendo personajes de fantas√≠a, ninguno de los Vengadores o Guardianes est√° realmente preparado para afrontar consecuencias reales sobre el destino que les iba a llegar, y la caballer√≠a puede llegar un segundo m√°s tarde, o el m√°s triste de los sacrificios hacerse en vano.
 
Podemos perderlo todo, lo ha tenido que ense√Īar Thanos.
 
Y lo peor/mejor/admirable es poder agradecerle, lagrimilla mediante, que me lo haya ense√Īado.
 
Todo sobre la √ļltima pel√≠cula de Los Vengadores
 
‚ÄúLo he perdido todo.‚ÄĚ
‚Äú¬ŅHa valido la pena?‚ÄĚ
Nunca, jamás, nos habían mostrado la soledad de un (intergaláctico) corredor de fondo de esa manera.
Todo ha fracasado, √©l tambi√©n, pero se permite sonre√≠r d√©bilmente porque era la √ļnica manera de salvar el universo, aunque eso significara perder para siempre esa hija, literal y afectivamente sacrificada.

Una gran mayor√≠a de Vengadores se desvanece tambi√©n, dejando de existir, simplificando ese camino de errores y responsabilidades que les ha llevado hasta ah√≠, dejando a los fundadores, como si todo hubiera sido un mal sue√Īo del que Thanos nos ha despertado.
Entonces comprendo que les deb√≠a m√°s emociones a estos h√©roes de vi√Īeta de lo que pensaba; a la vez que Tony Stark es incapaz de alzar la mirada, y ver su tr√°gica profec√≠a realizada.

Hay que agradecer a los hermanos Russo que no se hayan dejado ning√ļn templo sin profanar: Gamora vivi√≥ una realidad en la que por fin se cobraba las penas de su padre (‚Äúpero la realidad puede ser enga√Īosa‚ÄĚ) y Tony Stark se vi√≥, esta vez s√≠ (no como en cierta batalla), morir lejos de lo que m√°s amaba en una galaxia olvidada.
En esos suspiros colectivos de la sala de cine es donde he notado que los superhéroes existen, y hace mucho que traspasaron la pantalla.

‚ÄúEra la √ļnica manera.‚ÄĚ
Para darme cuenta de que un universo de pel√≠culas hechas con inacabable cari√Īo puede ir mucho m√°s all√° de todo, puede.
Pero para todo lo demás… ojalá tengas razón, querido Stephen.
 
 
Escrito por Carlos Sainz

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