Crítica de la segunda temporada de Westworld
 
Cuando una primera temporada es excesivamente buena las expectativas de la segunda son aún más altas, y mayor es el riesgo de que no nos convenza. Por suerte Westworld sabe salir ilesa de la situación y demostrar que, una vez perdido el primer “subidón”, podemos encontrar hasta cosas mejores.

Y, si la primera temporada fue una caja de sorpresas, la segunda sabe llevarnos por donde quiere. El mundo de Westworld crece, y las historias del resto de parques (e incluso las nuevas del parque que ya conocíamos) son una bocanada de aire fresco para una serie que sabe que todavía hay mucho que contar.
 

Los androides se parecen cada vez más a nosotros, e incluso nos superan. Todavía se juega con el “¿qué está programado y qué no?”, y al final o nos dejamos llevar por el lioso mundo de Westworld o acabaremos con dolor de cabeza.

Opiniones de la segunda temporada de Westworld
 
Como siempre, las actuaciones son de diez. Dolores (Evan Rachel Wood) y Bernard (Jeffrey Wright) siguen sin ser mis favoritos, por mucho que se centren aún más en ellos. A mi la que me convence es Maeve (Thandie Newton) , y es con la que disfruto más de la serie.
 
Queda decir del final que quizás es demasiado cerrado. Crea la sensación de que no quieren pillarse las manos y, antes de dejar una historia inacabada, prefieren poner un punto y final por si las moscas. Está confirmada una tercera temporada, pero a mi esta segunda me ha dejado con la sensación de que hay un ciclo que se cierra.

Fotograma de Westworld
 

Si Westworld ya conseguía llamar la atención en el mundo de las series con su primera temporada, esta segunda ha servido para que se afiance más y se demuestre que lo “mainstream” puede ir de la mano perfectamente con series de calidad.

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